La Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha felicita a la Asociación Vivir (Cuenca) por el proyecto “Arte a dos manos”
La Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha quiere trasladar su enhorabuena a la Asociación Vivir y a todas las personas que han participado en el proyecto “Arte a dos manos”, una iniciativa que pone en valor el potencial del arte como herramienta de expresión, empoderamiento y recuperación en salud mental.
Este proyecto recibirá además un reconocimiento del Gobierno regional en la localidad de Chinchilla de Montearagón en el marco de las iniciativas vinculadas al Día Internacional de la Mujer, un galardón que destaca el compromiso con la visibilización de la salud mental desde una perspectiva de género. Propuestas como esta contribuyen a poner el foco en la realidad específica de muchas mujeres que afrontan una doble brecha: la derivada del estigma asociado a los problemas de salud mental y la relacionada con las desigualdades de género.
El proyecto “Arte a dos manos”, coordinado desde el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Cuenca, gestionado por la Asociación Vivir en colaboración con la Fundación Sociosanitaria de Castilla-La Mancha, propone un proceso creativo compartido entre artistas y mujeres con problemas de salud mental. A través del trabajo conjunto sobre un busto femenino, cada participante construye una obra que refleja su historia, emociones y vivencias.
Más allá del resultado artístico, la iniciativa pone de relieve el valor de la creatividad como una forma de canalizar el malestar psíquico, elaborar experiencias difíciles y encontrar nuevas formas de expresión y comunicación. Al mismo tiempo, el proyecto destaca la importancia del encuentro y el intercambio entre artistas y personas con sufrimiento psíquico, generando espacios de diálogo, empatía y reconocimiento mutuo que contribuyen a romper estereotipos y acercar la realidad de la salud mental a la sociedad.
De este modo, el arte se convierte en un puente entre la experiencia personal y la mirada social, generando espacios de inclusión donde las mujeres dejan de ser vistas desde el diagnóstico para ser reconocidas como creadoras y protagonistas de su propio relato.